Cistercosis
Cisticercosis ocular. Los cisticercos pueden localizarse a nivel intraocular o extraocular. La forma clínica más frecuente es la subretiniana. En este caso el parásito penetra a través de las arterias ciliares posteriores y se ubica en el espacio subretiniano, casi siempre en la región macular. A este nivel se manifiesta con disminución de la agudeza visual y defectos campimétricos.
Como consecuencia del desarrollo de la forma larvaria, esta puede llegar a producir compresión y desgarro retinal con la consecuente penetración del cisticerco al vítreo. De manera infrecuente la forma larvaria puede atravesar el orificio pupilar y llegar a cámara anterior.
Los productos del metabolismo de la forma larvaria producen un fenómeno inflamatorio que puede ser causa de uveítis. Cuando el parásito muere se liberan grandes cantidades de antígeno que agrava de manera severa el cuadro. Los cisticercos también pueden alojarse a nivel de cristalino, cuerpo ciliar, iris y nervio óptico

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